Un mundo post-normal

Para qué engañarnos: nos estamos saturando de palabros con el prefijo post. Que si Post-veracidad o Post-truth para los amigos, que si Posdigital el otro día, que si Posmodernidad, Posconsumo, Posmediático… Parece más grave que lo del Síndrome Posvacacional…

Sin embargo, la situación en la que estamos sumergidos puede acontecer seria: algunas situaciones normales o lo que se daba por entendido como habitual, lo correcto, o lo predecible se desdibuja. Muta con el ritmo acelerado de los tiempos que corren hacia algo que parece desconocido.

De ahí que aparezcan palabras que utilizan el prefijo. Ya no entendido como “lo que viene después de” como en posvacacional, sino como significado de “superación cultural de”, como en posmodernidad o en el postpunk. Una superación que implica cansancio, desilusión, transformación y mutación, partiendo del estado anterior.

Cuando lo que era normal ayer y hoy ha dejado de serlo

Las elecciones de Reino Unido de 2015, las elecciones españolas de 2015-2016, el Brexit, el Referendum de Paz de Colombia, “lo de Trump”… Estos son no sólo ejemplos, sino casos de estudio donde los modelos probabilísticos y predictivos en el ámbito de la política han demostrado que ya no funcionan: son ejemplos donde las predicciones de los resultados han acabado equivocándose de todas, todas.LO QUE AYER ERA NORMAL, HOY QUIZÁ YA 

Hasta el meteorólogo se equivoca últimamente más que cuando éramos más pequeños. El clima global se caracteriza por la ruptura de la normalidad a muchas escalas: muchos modelos de datos utilizados para predecir comportamientos en la economía global, en la política, o hasta en las redes sociales pasa rápidamente a ser inservibles.

En los años 90 dos filósofos de la ciencia, Funtowicz y Ravetz determinaron que el modo que tenía la ciencia contemporánea para dar respuesta a problemas contemporáneos, caracterizados por la incertidumbre y la urgencia, era hasta entonces insuficiente, y que la respuesta debía ser lo que llamaron “Ciencia posnormal”. Debía ser más ágil incluso que el modelo de consultoría empresarial tradicional.

A principios de esta década el pensador Z. Sardar lanzaba un breve ensayo titulado “Welcome to Postnormal times” (Bienvenido a los tiempos posnormales), donde caracteriza la posnormalidad por:

  • Nada es fácil de determinar, desde el tiempo climático debido al cambio, hasta el comportamiento de los consumidores, pasando por la política o la manera en que nos representamos (cambios en el género, actitud generacional…). No es fácil porque como decía, los modelos y métodos que hasta ahora empleábamos son insuficientes

  • La complejidad: todo está conectado a otras partes y elementos, inevitablemente las personas, los países, las tecnologías, hasta las ideas forman parte de sistemas. Aunque seamos muy amigos de la simplicidad, este hecho es ineludible actualmente más que nunca, cuando tenemos parte de la economía muy globalizada, o las mismas redes de comunicación

  • Caos: la complejidad precede al caos (en parte porque cuando vemos algo muy entramado, por ejemplo, nos parece eso, un caos; es decir, en parte juega nuestra percepción). La aceleración es la norma, una aceleración que va hacia múltiples direcciones,y pequeños cambios más que nunca pueden generar grandes impactos. Es difícil predecir cuando el comportamiento se nos presenta como eso, caótico.

  • Contradicciones: estamos en un mundo repleto de contradicciones que operan simultáneamente, e incluso pueden llegar a no contrarrestarse. Si bien lo normal es que nos situemos en medio de fuerzas, grupos, elementos que apuestan y tiran por intereses o ideas opuestas, estando muchos de nosotros en medio de importantes tensiones culturales y sociales cuando estamos pasivos o impotentes. Generando más aparente caos

  • Y añadimos aquí: diversas nuevas normalidades pueden no quedarse para siempre, sino ser más bien efímeras (p.e. la comunicación está plagado de nuevas normalidades, esto es del chat tipo IRC y MSN, a las redes sociales, a los servicios de mensajería móvil).

Estamos en una situación en la que los modelos de antaño, como decía, son cada vez más papel mojado, y se reconoce que el futuro, finalmente, no es un lugar al que vamos como destino inevitable (los “cisnes negros” son cada vez más habituales): el futuro se construye a cada momento, lo construimos nosotros.

Tal como apuntaba el Director Ejecutivo del Banco de Inglaterra en una pasada entrada del blog de la institución, estamos en una situación de incertidumbre y posnormalidad, y de necesidad (en las ciencias económicas) de generar nuevos modelos por completo para el mundo en el que vivimos.

Hacia la innovación posnormal

No es ninguna novedad en el fondo esto de que nos encontremos en situación de transición en casi todo. Es el leitmotiv de moda en múltiples congresos, eventos y charlas de “introduzca su sector aquí”, prácticamente.

Por ejemplo, la transformación digital del ámbito empresarial en el fondo es una llamada de urgencia en actualizarse a nuevos modelos operativos, que trasciende el simple hecho de instalar tecnologías puntas en todo, como insisten los expertos: es una cuestión de cambio cultural.

Los modelos de organización y ejecución Lean y Ágil se encaminan a responder de nuevo a este gran contexto de posnormalidad: de incertidumbre, aceleración y normalidades bastante cambiante.

¿Cómo luciría la innovación posnormal?

Como decían en un capítulo de Star Trek (sin saberlo citar a la perfección), el truco es jugar con la dirección del viento.

Si el mundo es incierto, es un momento de múltiples posibilidades, de evaluar diversas contingencias y no utilizarlas como predicciones, sino como herramientas para generar ideas y apostar.

Como se explicaba un poco con la ciencia posnormal, la situación es de cierta incapacidad de obtener toda la información necesaria en poco tiempo para responder ante una urgencia, y de necesidad de tomar decisiones ágiles en momentos con riesgos probablemente medios o altos (básicamente porque se desconoce el problema a la perfección, y no hay modelos para predecir todas las consecuencias).

Lo esencial, para ellos, está en la calidad de la información y de los procesos de toma de decisiones, no tanto en aspirar a obtener una verdad absoluta de un problema o una cantidad hiperabundante de datos.

Una de las propuestas que hacen se extiende hacia modelos de crowdsourcing y ciencia ciudadana, como lo conocemos hoy en día, para solucionar la falta de información y datos en poco tiempo o para situaciones complicadas.

Y actualmente, la creatividad aplicada, las metodologías ágiles como el Lean, nuevas formas de estudiar el contexto social en forma de pensamiento complejo y de conjunto (ciencias humanas combinadas, análisis de tendencias), la co-creación y el diseño participativo, o el Strategic foresight (Anticipación, que no predicción, estratégica) están respondiendo a estas urgencias de información, solución de problemas y generación de ideas nuevas con valores.

¡No por casualidad estos son grandes temas en las agencias avanzadas de diseño e innovación de todo el mundo!

Como ocurre con otros campos, los modelos y las disciplinas de antaño necesitan un recambio.

Más que nunca, mirar al futuro no es buscar respuestas, sino jugar y co-crear posibilidades; ser osados y ágiles es la clave para el presente. ¿Te animas?

Para ampliar:

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