¿Sabes cómo innovar a favor de la privacidad del usuario? [Tendencia]

¿Has oído la conversación sobre cómo Facebook sólo nos quiere por nuestros datos? ¿O sobre qué remedio que nos vigilen a todas horas en Internet, total, está genial tener buenos servicios en la red a cambio? Hablamos de datos más que hace 5 o 10 años atrás. Somos más conscientes.

Entre la conformidad, la resignación y la rebelión, la preocupación sobre nuestra privacidad crece cada día, y las marcas y organizaciones deben saber cómo responder.

La preocupación por la privacidad es una tendencia en auge entre las personas que vivimos en esta década, consumidores inclusive, y marcas como Apple sintonizan con ellos para darle más valor a sus productos, a aquello que hacen.

Actualmente y más que nunca la explotación de los datos es uno de los fundamentos principales de la economía digital.

El Big Data y las nuevas tecnologías analíticas son grandes protagonistas en el mundo de los negocios. No por nada le llaman a los datos el nuevo petróleo. Quién los controla, es rey de la época (ahí andan Google y Facebook).

Sin embargo, un uso indiscriminado de esta explotación o la invasión en ciertos terrenos personales, sin conocimiento explícito, e incluso la revelación de que algunos entes gubernamentales observan masivamente a miles sino millones de personas ha convertido la preocupación de la privacidad en una tendencia en los últimos años.

Monitorizamos y extraemos datos mediante nuestras webs, nuestras redes sociales, de las apps que desarrollamos, incluso en espacios físicos con sensores smart.

Tenemos los medios, y sabemos que la información es esencial para poder afinar mejor nuestras acciones y estrategias de marketing, de ventas, de comunicación y un sinfín de posibilidades.

En 2013 Edward Snowden, un ex-trabajador de la CIA y la NSA, reveló cómo estas agencias gubernamentales empleaban herramientas de vigilancia online masiva bajo programas como el PRISM y el XKeyScore.

“Que argumentes que no te importa el derecho a la privacidad porque no tienes nada que ocultar no es distinto a que dijeras que no te importa el derecho a la expresión porque no tienes nada que decir” Una de las citas más célebres de Snowden

Desde entonces, de manera especial en los EEUU, la privacidad de los usuarios ha quedado en entredicho, y poco a poco se han expuesto públicamente los mecanismos por los cuáles también gran parte de la economía digital funcionan, para lo bueno y lo malo.

La conciencia sobre la explotación de datos constantes, no sin la ausencia de cierto grado de contrainformación, se combinan y dan lugar a nuevos comportamientos, innovaciones y anhelos por parte de millones de usuarios en todo el mundo, que se preocupan por su navegación y su seguridad.

Algunos abogan por que estas ideas y las legislaciones en torno a la protección de datos son frenos para la innovación, pero al fin y al cabo, en una época en la que abundan las opciones y ofertas, son los usuarios, los consumidores, quiénes tienen un poder de elección, de presión y sobre todo de recomendación (y desrecomendación).

Si las innovaciones que comportan la explotación de la intimidad de manera invasiva desagradan o causan incluso incongruencias con los derechos humanos ¿todo vale? ¿para quién es positiva esa innovación (¿es un win-win absoluto?)?

En esta TED Talk, Marta Peirano explica estupendamente algunas de las contradicciones y preocupaciones sobre este tema, en menos de 10 minutos

Algunas marcas han comenzado a apostar por darle importancia a la privacidad. Aquí veremos algunas que ya lo están haciendo, como por ejemplo Apple

 

Apple, una marca que añade la protección de los datos como valor

Captura de pantalla del WWDC 2015

Una de las grandes empresas-marca que salieron salpicadas por las polémicas post-Snowden fue Apple. Algunas de esas polémicas también están relacionadas con casos como el Celebgate en 2014, una supuesta invasión y saqueo de los espacios privados en la nube de Apple (iCloud) donde entre millones de usuarios algunas estrellas de la talla de Jennifer Lawrence subían sus fotos más íntimas por defecto.

“Incorporando la privacidad diferencial de manera extendida a toda la tecnología Apple es visionario, y posiciona a Apple claramente como el líder en privacidad entre todas las compañías tecnológicas actuales”. Prof. Aaron Roth, investigador en privacidad, University of Pennsylvania

Apple se tomó muy en serio la privacidad de datos y de los espacios de sus usuarios.

Han insistido sobre su no colaboración con agencias gubernamentales a través de múltiples notas de prensa y declaraciones públicas, y desde la keynote de 2015 para desarrolladores de Apple han reafirmado su política a favor de la privacidad.

Además añaden una innovación que es la “privacidad diferencial”. No quieren renunciar al valor incalculable de los datos.

Lo primero de todo es la anonimización, analizando datos por grupos de personas, no individualmente (cosa que podría conducir a la desanonimización de una persona: cada uno de nosotros tenemos una huella única en la nube, casi como la de los dedos).

Otra captura de pantalla del WWDC 2016 (13 de junio), en la que se enorgullecían de obtener reconocimiento de la academia

En el último keynote de Apple de esta semana, volvieron a insistir sobre el trato de los datos y la privacidad de sus usuarios al anunciar nuevos servicios con Inteligencia Artificial, dispositivos Smart y otras innovaciones sujetas a valoraciones éticas, de nuevo.

Apple tiene claro cristalino que el futuro debe dirigirse a un mejor trato del usuario también en lo que concierne su privacidad.

Escribiendo unos términos de privacidad entendibles

Porque, seamos sinceros: aquí (casi) nadie se lee enteros los términos de uso y privacidad de lo que nos instalamos o de donde nos hacemos cuenta.

Porque son interminables y en un lenguaje que más que dejarnos claro los términos nos genera mucha confusión. No informan bien, resumiendo.

Algunas webs y apps se están tomando este punto muy en serio, informar claro como el agua sobre los términos desde el momento cero, y saben que el lenguaje es lo más importante. Un buen “copy” es esencial.

Para algunos entendidos, Google es un ejemplo de ello. Esto no significa que sean la panacea de la privacidad para el usuario, pero te dejan claro y sincero lo que hacen.

Condiciones de Google

Esta es de las acciones más sencillas que puedes llevar a cabo en la web de vuestra página, por ejemplo, o sobre vuestra app si ese es el tipo de productos que ofrecéis.

Transmediale: su web, un lugar seguro

Botones Social Media Transmediale

En el festival de Arte y Cultura Digital por excelencia, el transmediale (con minúscula, lo prefieren), llevan ya unas cuantas ediciones tratando la privacidad y la ética tecnológica.

No sólo eso, que se han tomado muy en serio lo de aplicarse la teoría: en las publicaciones de su web (anuncios, etcétera) tienen, como la gran mayoría de webs los famosos botones de compartir vía redes sociales.

La diferencia es que están “desactivados” (en opt-out), y es el usuario quien debe optar por activarlos para utilizarlos.

Esto se debe a que las redes sociales siguen trazando nuestros datos a través de los botones de compartir, sin nosotros apenas saberlo. Así, el festival transmediale extiende su acción expositiva y educativa también en su estrategia digital.

En este caso, es una innovación que la han desarrollado a medida para la web transmediale, por el momento no parece haber plugins que permitan este tipo de posibilidad en otros espacios digitales.

 

Todo depende del contexto

Según algunos estudios que han examinado minuciosamente este fenómeno (la preocupación sobre la privacidad) desvelan que esta preocupación varía dependiendo del contexto y la persona.

Según uno de los últimos estudios del Pew Research Institute, el 91% de entrevistados reconocían tener la sensación de haber perdido un gran control sobre sus datos recopilados por empresas y lo privado, entendiendo que el sistema actual (económico y social) se dirige hacia una economía data-driven (enfocada a partir del valor de los datos), y la desconfianza sobre el sector público sólo era ligeramente menor. Se sienten impotentes.

Pew Research Institute, 2015

 

Sin embargo, y esto no es contradictorio, la desconfianza sobre las marcas desciende cuándo a los usuarios se les informa sobre los usos que se harán con sus datos, y si estos usos se perciben como justos. Por ejemplo, para mejorar su experiencia de navegación, ofrecerles publicidad, al menos, personalizada, o descuentos.

¿Quién no ha oído o dicho que no está mal si usan nuestros datos para mejorar nuestra experiencia en la red?

En cambio, si no queda claro ese intercambio de valores (yo te doy mis datos porque no tengo otro remedio y tu a cambio me dejas usar tu servicio digital (o incluso ya offline/on-off) pero no sé qué datos me estás sacando, si los cedes a terceros, etcétera), genera grandes dudas sobre si ceder los datos y, al fin y al cabo, dudas sobre si ser clientes o usuarios de un servicio. En este estudio de también Pew Research Institute (2016) expusieron a los entrevistados diversos escenarios.

Tampoco es lo mismo unos datos de navegación que datos relacionados con nuestra salud, por lo que, ante la aparición de wearables y otras tecnologías que permiten capturar este tipo de información, el debate ético está muy servido.

 

Herramientas para protegerse

Como comentábamos, están apareciendo propuestas, alternativas e innovaciones que, aunque no sean siempre del agrado de muchas corporaciones, están ganando buena acogida.

Que no nos pase como con la piratería: años apuntando al dedo (gente descargando cosas ilegalmente) en vez de a la luna (gente buscando contenidos gratuitos en ocasiones, pero sobre todo disponibles para ver de nuevas maneras), nos llevará a un escenario en que sólo pocos “sabios” supieron bien donde apuntar, como Netflix o Spotify.

¿Quiénes crees que lo “petarán” dentro de unos años gracias a esta tendencia?

Estos ejemplos son inspiradores para sacar ideas innovadoras.

 

Herramientas y apps para protegerse en la red

¿Te suena la batalla contra los Ad-Blockers? Una tecnología ad-block es aquella que se puede instalar en un dispositivo como el móvil o en tu navegador para negar o cohibir la visualización de anuncios en una web o en una red social, incluso.

Estamos en una época en la que nuestra atención está reclamada por doquier, por múltiples estímulos. Pero también nuestros datos, como reiteramos en este artículo.

Si bien la tecnología ad-block pone un muro delante de algunas cookies, está más orientada a eso, a los anuncios. Pero ¿y si no queremos ser rastreados en todo momento?

Hasta ahora lo más conocido era disponer en nuestro navegador que se deshabilitara el rastreo mediante cookies cambiando la configuración. O bien usar en modo incógnito/privado nuestras búsquedas y acciones.

Mozilla Firefox es quizá el navegador más concienzudo con esta tendencia. También te pueden sonar los limpiadores de galletas, un paliativo más bien temporal, muy usado también para agilizar el funcionamiento del navegador. Pero estas posibilidades más clásicas no cohiben todo el rastreo ni por asombro.

En los últimos años están apareciendo apps y artilugios extra que refuerzan la protección. Quizá el más conocido es Disconnect, tanto en app para dispositivos como en artilugio para navegadores, cuyo uso está extendido entre millones de internautas ya. Lamentablemente sólo es conocido entre los aficionados a lo tecnológico.

Esta aplicación tiene dos funciones:

  • Informar (hacer pedagogía). En muchas ocasiones no tenemos conciencia de en qué cantidad ni por parte de qué entidades estamos siendo monitorizados. Te sorprenderías de hasta dónde llega Facebook, por ejemplo, fuera del mismo Facebook. O Google. Que te aparezcan 12 “trackers” por página puede ser lo normal.
  • Bloquear. Aunque es imposible bloquearlo todo, es uno de los filtros más potentes. En combinación a lo anterior, confiere al usuario una sensación de mayor control sobre los datos derivados de su navegación. Además, si quiere el usuario poner en lista blanca una web puede hacerlo, porque quiere acceder a algún servicio que pide los datos a cambio (y es que cada vez más webs tienen artilugios anti-ad-blockers y anti-bloqueadores de rastreadores)
  • Colateralmente, permite cargar hasta un 27% más rápido las páginas

 



Aplícalo

IDEA #1

La protección de los datos es esencial. Pero también informar sobre qué se hacen con ellos. En España y en la Unión Europea tenemos fuertes legislaciones que obligan tanto a protegerlos al nivel que exigen, como a informar del uso de los datos que hacemos mediante cookies (como los mensajes pop-up que ves en prácticamente todas las webs españolas desde hace más de un año).

Informar de manera amable y sencilla (sin lenguajes alienígenas como el legislativo) sobre qué se hace con los datos que herramientas como Google Analytics crea un mayor vínculo de confianza con una web, marca u organización.

Si tu producto es una app, esto es aun más importante. Aunque en las app store se explicita en qué se usan los datos extraídos, no siempre queda 100% claro.

Los usuarios pueden tener interés en verlo: sólo un lenguaje aséptico, enrevesado y unas políticas muy extensas frenan ese interés.

IDEA #2

Ojo con el llamado “privacy-washing”: algunas marcas como Facebook hablan de la importancia de la privacidad mientras obligan a los usuarios a exponer datos personales como el nombre (sin derecho a anonimato o a usar un alias más usado que el propio nombre), o a trazar todo dato que se menee si pueden. A medio plazo genera desconfianza

IDEA #3 (la que cualquier marca puede implementar)

Prueba a implementar innovaciones que empoderen a tus consumidores. Obviamente si vendes camisas quizá hacer un post o una campaña de concienciación aparentemente no aporte nada, pero ejemplos como el de la web de transmediale nos enseñan que pueden haber otras opciones. La sostenibilidad social también se extiende en lo digital. ¡Optimizad vuestra RSC a la era digital!



 

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