La innovación no es sólo para lo tecnológico+glosario

innovación
Crédito: Eddie Kopp

La innovación se ha colocado como un engranaje central del modelo económico y cultural contemporáneo (del capitalismo tardío). No es una mera moda pasajera. Pero tiene esa capacidad paradójica de que genera también diversos niveles de comprensión, y al final, entre que se abusa de la palabra en algunos ámbitos (imagino que por muy diversos factores culturales), y aparecen nuevos contextos sociales y realidades culturales, pues estamos en un momento en que en diversos ámbitos se usa pero al final innovación significa muy diferentes cosas.

Para unos, se refiere a la incorporación de nuevas tecnologías en la organización, sin más. Para otros significa, en plano, el desarrollo de invenciones tecnológicas. Para los puretas que se hacen saber la teoría de Schumpeter de pe a pa, te regañan con que es, estrictamente, cuando una invención tecnológica es asimilada por el mercado (adoptada por consumidores o clientes, asumida por terceros en su desarrollo productivo, etcétera), que si no, es invención a secas (y perdedora, además).

Para los que son un poco más flexibles, quizá neoschumpeterianos y referencian los manuales de Oslo casi como biblias, pues que no necesariamente se habla de invenciones tecnológicas, sino que, para la edición del Manual de 2005 “define cuatro tipos de innovaciones que incluyen una amplia gama de cambios en las actividades de las empresas: innovaciones de producto, innovaciones de proceso, innovaciones organizativas e innovaciones de mercadotecnia.”. Pero luego llegan la innovación social, la democrática, la abierta, la cívica, la innovación digital social que promueve la Unión Europea, los historiadores adoptan el término, y al final ya es todo un follón.

La explosión de la innovación fuera de la tecnología

Al fin y al cabo el término “innovación” es moderno. A pesar de su raíz latina, no es hasta principios del siglo XX, según contextualiza el historiador B. Godin, que se comienza a usar (sobre todo impulsado por el ya mencionado economista austríaco J. Schumpeter), y recoge y compila connotaciones hasta entonces vinculadas a la creatividad, la inventiva, el progreso, la novedad y el desarrollo económico. Lo que sí destaca es que, desde la Segunda Revolución Industrial, se ha vinculado como motor de progreso en diversas dimensiones la tecnología. De ahí que Schumpeter considerase que la fuente de impulso económico venía de la inventiva y puesta en mercado de las nuevas tecnologías. Y hoy, después de un siglo de su teoría, siga teniendo calado esta perspectiva cultural.

En tanto que la innovación se ha ido situando como capital en la economía y está invadiendo su importancia prácticamente todos los ámbitos económicos, muchas empresas se ven más o menos obligadas a aplicar algún tipo de transformación o repensar sus servicios. Luego las instituciones administrativas y gubernamentales están viendo este impacto. Y cuando la innovación ha venido a ser sinónimo de términos como “transformación”, “progreso” o palanca de cambio, ha ido “colonizando” otros tantos espacios ya no tan económicos, sino sobre todo sociales y culturales.

Entonces ¿cuál es el significado correcto de innovación?

Podríamos decir que, en vista del recorrido y los usos actuales del término, innovación es ya cualquier proceso y producto final en el que se genera un proceso de modificación, fusión con otra idea o elemento, o invención, y tenga, simplemente, una difusión y asimilación por parte de diversas personas, y cuyo resultado da lugar a una mejora (o bien, genera una mejora en algún ámbito). Es decir, que no hace falta que tenga una finalidad o necesidad de impactar en “mercado”.

También puede entenderse la innovación en un contexto tan acotado como dentro de una organización, en comparativa a su sector o a su propia historia y sus precedentes. Así pues, se entiende que una organización innova por el simple hecho de incorporar nuevos procesos, generar nuevos productos, en comparación a sus parecidos o a sus anteriores productos y precedentes

Lo que sí que es cierto, también, es que la innovación, en muchas ocasiones, se intercambia por la expresión de transformación cultural “digital”. Esto se ve bastante en los entornos de la tendencia llamada transformación digital. En ésta, se entiende en el proceso de adecuación y adaptación a las presiones del mercado o de la sociedad digital, no sólo la inclusión de nuevas tecnologías o “innovaciones” tecnológicas del momento, sino que debe ir acompañada de las rutinas y prácticas que han de acompañar el uso de esas nuevas o no tan nuevas tecnologías.

Dicho de otra forma, la innovación se vincula con lo nuevo, con los procesos que impliquen adoptar lo novedoso, y, en el camino, genere una nueva “organización” o un nuevo modo de operar, como subproducto. Pero se puede jugar con la idea de generar una transformación de más impacto

 

Tipos de innovación de las que se habla bastante

Aquí voy a hacer un pequeño índice de ideas vinculadas con la innovación, veréis que hago diferentes paquetitos, con ánimo de guiarnos entre tantos tipos y significados diversos

 

Los cuatro campos clásicos de la innovación

Según los Manuales de Oslo más recientes (OCDE, 2005), que mencionaba al principio, se declaran cuatro espacios de innovación clásicas, que a saber son:

  • De producto: el más clásico, generar o mejorar un bien físico o intangible, un producto o un servicio. Una nueva funcionalidad en un móvil, una nueva plataforma…
  • De proceso: en la intersección de la innovación de producto, es cuando se aplica una transformación o mejoría, técnica o del tipo que sea, en un proceso de producción, de distribución, de fabricación… Por ejemplo, incorporar im
  • De marketing: como sacado del anterior tipo, sería cuando el proceso que se mejora es en torno a la comercialización, en las 4 Ps tradicionales como el precio, promoción o la comunicación y publicidad. Por ejemplo, incorporar un sistema de CRM o automatización de comunicación con clientes
  • De organización: cuando se generan nuevas formas de organizarse, de gestionar rutinas, gestionar el conocimiento, las personas…

 

¿Abierta o cerrada?

La Innovación abierta, idea impulsada originalmente por Henry Chesbrough, se refiere en su obra a aquellos procesos que busca, por un lado, aprovechar las ideas y talento que hay fuera de la organización, por ejemplo, mediante la colaboración con otras empresas o entidades académicas, la compra de patentes desde fuera o la adquisición de organizaciones y laboratorios que investigan, o mediante “crowdsourcing”. Pero también se refiere que aquellas invenciones, ideas y patentes que no aproveche en primera instancia la organización, sean “liberadas” hacia fuera (en muchas ocasiones mediante la venta de patentes, la licenciación de uso, etcétera, todo muy industrializado). De aquí se ha derivado en ocasiones el término innovación colaborativa. Una manera de reducir o al menos distribuir costes de desarrollo de producto y servicio.

La innovación abierta guarda un punto de controversia, en tanto que el término “abierto” u Open se asocia con la cultura abierta y libre de las comunidades de software. En éstas, la base de la invención o generación de soluciones de software se hace mediante la licenciación abierta o libre del código, o ya incluso del diseño. Por ejemplo, con licencias que permitan el uso de una parte del código (abierto), o mediante el compartir de manera libre y fluída toda una idea u obra en libre (por ejemplo, con licencias Creative Commons).

La visión original del ámbito empresarial, y de Chesbrough, no contempla esta perspectiva, por lo que se suele comentar que no es tan abierta como dice ser, pero sí lo es en comparación a la manera en que, tradicionalmente, se desarrollaban a puerta cerrada y con patentes y secretos industriales inamovibles. Sorprendentemente, así se hacía hasta hace pocas décadas.

En el artículo Las dos lógicas de la Innovación. Primeras notas para unir puntos y datos profundicé en las lógicas subyacentes entre lo abierto y lo cerrado y privativo en la innovación, si quieres saber más de este tema.

 

Innovaciones dirigidas o impulsadas por un proceso o un paradigma específico

En este grupo podríamos englobar toda esa terminología que en inglés se compone por el sufijo -driven o -centered. Algunas habituales son:

  • Data-driven o impulsada por por datos
  • Trends-driven o impulsada por la gestión de tendencias y transformaciones del exterior (ver Trendwatching)
  • Futures-driven o impulsada por la información y escenarios generados desde un proceso de prospectiva profesional, con mirada en el medio y largo plazo
  • Social-driven o basada en necesidades sociales. Cercano está la innovación “citizen-driven” o dirigida por las necesidades
  • Design-driven o basada en los fundamentos del diseño: visualizar las necesidades (o deseos, también) de los usuarios finales, evaluar), interpretarlas y prototipar nuevos productos o mejoras
  • User-centered, y derivadas afines como customer-centered, se refiere en situar al usuario en el epicentro del diseño y las estrategias por diversos motivos

Exceptuando las dos primeras, el resto están marcado por la mirada del diseño, que cada vez más ámbitos está influenciando fuera de, claro está, el propio mundo del diseño. De esto espero hablar en otro momento con calma

 

En los entornos social y cultural

Este campo amplio ha visto una incursión y mimética de la innovación en otros ámbitos, dando lugar a transformaciones e invenciones bastante interesantes. Como peculiaridad, no necesariamente implican el uso de nuevas tecnologías, sino que el proceso de transformación se realiza mediante el diseño de procesos sociales, nuevas dinámicas o nuevas formas de organizarse

  • Innovación social: campo trillado porque se confundecon la idea del emprendimiento social (otro campo complicado porque en ocasiones pierde un lustre más de impacto social total), suele referirse a la generación de nuevas formas de organizarse, de gestionar cooperación o generar nuevas prácticas adecuadas para combatir necesidades sociales emergentes, en un momento. Este es el campo que, seguramente, ha mostrado cómo la innovación no precisa de un mercado o una mirada económica para ser innovación, sino que, simplemente, pone émfasis en generar soluciones mediante la combinación de conocimiento y de nuevos procesos, muchas veces influenciados por el diseño, incluyendo el Design Thinking
  • Innovación social digital: cuando el catalizador o el medio lo representa una nueva tecnología, convencionalmente una plataforma web o app móvil, pero últimamente aplicable también a nuevas formas de gestionar lo digital, así como en la manera de pensar nuevas tecnologías con miradas “social-driven”, por ejemplo, partiendo de las posibilidades del Blockchain. Recomiendo otear este programa europeo: Digital Social Innovation o DSI
  • Innovación educativa: este es un hervidero de expectativas. Inspirado seguramente en la innovación social y la más convencional, parte de una necesaria reforma de la educación para adecuar los contenidos, y sobre todo, los métodos, en la educación. Especialmente dirigido y muy debatido hacia la educación infantil, primaria y secundaria. Es un campo con muchas tensiones hacia diversas miradas, así como hacia las finalidades educativas ¿reformar para simplemente adecuar los contenidos sobre las profesiones emergentes, o educarlos también para otras necesidades y realidades que han emergido pero que no son, necesariamente, de aplicación laboral directa? ¿para formar a los profesionales del futuro, o a los ciudadanos del futuro?
  • Innovación cultural: aun más difícil de precisar, porque no se habla tanto de innovar en crear nuevos “productos de consumo”, sino que se busca incluso partir de la idea de que, las artes y la cultura más dinámica, son los caldos de cultivo de las nuevas ideas aceptables y no aceptables, de lo realmente disruptivo y lo reaccionario. Recomiendo mucho este libro si te interesa ahondar: Innovación en cultura. Una aproximación crítica a la genealogía y usos del concepto
  • Innovación democrática o cívica: se refiere la aplicación de métodos y perspectivas de la innovación social para desarrollar nuevos y mejores procesos políticos y administrativos, o de organización cívica de ciudadanos, que repercuten en la calidad de una democracia o van dirigidos hacia la democracia más directa o menos vertical y rígida, respecto a los tiempos que corren
  • Innovación participativa: se refiere a veces al anterior tipo de innovación, aunque redunda en los procesos que impliquen el trabajo y cooperación,y co-diseño, con la ciudadanía, mano a mano
  • Innovación pública: cuando los procesos, inspirados en la innovación social, se desarrollan desde o en el ámbito público

 

Cómo ves, la innovación no es un reducto para los tecnólogos. Justamente lo que quiero ir tratando en este blog son herramientas para innovar de nuevas maneras, y reflexionar sobre ellas, para tu organización, con una mirada puesta en los  tiempos extraños en los que vivimos, o posnormales, en la sostenibilidad de los impactos que genera una innovación. En breves reactivaré mi newsletter mensual, por lo que si te interesa saber más o leer algunos artículos más como éste (y mejores) que vendrán, puedes suscribirte aquí

¡Suscríbete a la newsletter!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *