Era Posdigital: características y retos de innovación

Posdigital: una de esas palabras que cuando se lee, a botepronto, lo primero que te puede pasar por la cabeza es “¿posdigital? Pero si lo digital está en su flor! Ya no saben qué inventarse…”. Lo pensé la primera vez que lo leí. Pero no va sobre el fin de lo digital, sino de todo lo contrario: un puñado de factores y transformaciones muy relevantes que está comenzando a afectar a tantísimos ámbitos como la comunicación, el comercio, o la cultura.

Hace unos meses escribí para Foxize un artículo muy breve introduciendo a qué se refería este término, por qué habla de un cambio de chip esencial sobre la tecnología, la sociedad, y consecuentemente en las estrategias de las organizaciones, sin importar sus tamaños.

Y en un anterior artículo vinculaba lo posdigital con otros cambios emergentes desde una visión más holística, panorámica.

Para introducir lo posdigital de manera rápida (pecando de generalizar, pero para entendernos), se puede decir que es en gran parte el resultado de cuando la revolución digital ha dejado de ser revolución: ya es normal, está más que incrustada en nuestro día a día como personas, y en nuestros roles de consumidor, usuario, trabajador, hasta niveles impensados. Seguramente no hay que ser un gran observador para darse cuenta de esto.

Pero existen una serie de características que no se ven a simple vista y son importantes a valorar.

 

CUANDO LO DIGITAL DEJÓ DE SER REVOLUCIÓN, APARECE LA NECESIDAD DE CUESTIONAR LAS ESTRATEGIAS Y MÉTODOS QUE HEMOS REPETIDO EN LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS

Características del Posdigital

Lo posdigital se define por mucho más que la superación de lo digital como revolución.

Y eso a pesar que emergen constantemente innovaciones y disrupciones tecnológicas: la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada, las Inteligencias Artificiales, el Big Data…

Para entender el tamaño del cambio, vamos a destripar un poco (sí, verás que es largo y seguirá siendo poco!) porqué expertos del mundo académico, e incluso grandes firmas de la consultoría como Deloitte, están trabajando e investigando bajo este gran paradigma desde principios de esta década este importantísimo cambio de chip.

¿En qué se caracteriza la Era Posdigital?

  • Es un término que sirve para explicar un momento que ya hemos alcanzado, donde lo digital y lo online son más que normales: extremadamente cotidianos.

    • Por ejemplo, conceptos como el fetiche o la falacia “En la Vida Real” (IRL más conocido en inglés) se están abandonando hasta a escala popular. Comenzamos a asumir que las conversaciones o las relaciones, con un mayor abanico de intensidades y posibilidades, en Internet son reales. Cada vez más gente está abandonando la separación entre el mundo físico y lo que ocurre en las pantallas como si fuera equivalente a un juego (sí, siguen habiendo muchas personas que siguen hablando en estos términos, pero como decimos, está desapareciendo)

  • Las fronteras entre lo físico y lo digital se diluyen por diversos motivos, incluyendo el punto anterior:

    • la extrema ubicuidad de las tecnologías, hacia un horizonte casi “Internet-of-Everything” y multipantallas -ya no es “tras la pantalla” sino “en las pantallas” 😉

    • el Internet de las Cosas hace de los objetos conectados que sean interfaces en sí mismas, y la comunicación entre el espacio físico-máquinas-otras máquinas-humanos se multiplica exponencialmente, incluso en nuevos tipos de interacciones, innovaciones, variaciones y combinaciones, posibilidades

    • la aparente fácil traducción de un objeto digital, que más o menos tenga una forma identificable (un busto, un engranaje, un jarrón…) en un objeto físico, gracias a las herramientas de fabricación digital, y la aparente fácil traducción de objetos físicos en intangibles y online gracias a tecnologías de escaneo, reconocimiento de imagen, etcétera

    • En tendencias artísticas como el (Post)Net Art o las New Aesthetics también se evidencia la ubicuidad de lo digital no sólo en un plano digital, sino a escala cultural, desde los recovecos y márgenes más profundos de la sociedad (parecido a las subculturas de antaño), pasando por el nuevo arte académico emergente, hasta las esferas más superficiales de nuestras calles: esas camisetas remezclando emojis, estéticas de internet de los 90, etcétera. En serio, estas tendencias artísticas son muy útiles para entender algunos de los aspectos que aquí estamos comentando (uno de mis ejemplos favoritos: las estéticas del Error o Glitch Art).

    • Se revaloran métodos analógicos no siempre con una expectativa nostálgica, necesariamente: las herramientas al fin y al cabo son medios para llegar a una finalidad, y al final importa más aquellas que ayudan a realizar mejor la tarea, ¿no? Para una investigación que realicé en el pasado, uno de los organizadores de OFFF Festival definía en este sentido como posdigital su estrategia. Estamos hablando de un festival de calibre internacional sobre nuevos medios y artes digitales!

  • Lo responsive como lógica dominante que utiliza como norma la datificación del todo (Big Big Data)

    • La información entendida como datos cuantificados y sus tecnologías ya lo han impregnado todo, ya han realizado una disrupción. Son intrusivas. Hasta hablar de “sociedad digital” suena a pasado de moda, porque es obvio que nuestra sociedad es digital…

    • El Internet de las Cosas, la sensorización y digitalización de espacios físicos, un poco como explicábamos en el punto de más arriba, inducen a la datificación del todo, como una búsqueda de convertir todo lo existente en una medida universal. Aunque la realidad induce más a un mundo donde dominan varios lenguajes de datos, licencias…

    • Gracias al algoritmo, la automatización y las Inteligencias Artificiales (tecnologías cibernéticas, de control, monitorización y mecanización) se busca la adaptación y la respuesta constante hacia ciertos objetivos: adaptarse a unas condiciones y activar reacciones, como por ejemplo en las Smart Cities evaluar el flujo de tránsito en las calles y así poder modular mejor éste

  • Lo digital va de lo cotidiano a lo aburrido. ¿Te transmite la palabra “digital” u “online” lo mismo que hace 10 años? Si ves que ha cambiado esa sensación, es más que normal. A la mayoría de gente, al menos, ya no le dice lo mismo. Hasta “Redes sociales” o “Social Media” no se traduce en ese cosquilleo, maravillamiento o gran pavor por lo desconocido que nos producía

    • Se relativiza y modera el uso de las tecnologías y medios, traducido por ejemplo en moderar el número de canales que utilizamos para comunicarnos e informarnos, graduar nuestro tiempo, nuestro consumo

    • En un gran plano político, y no sólo por el marco tecnológico o ese aburrimiento, aparecen inercias que se dirigen a lo Glocal: operar desde y para lo local, a nivel económico, artístico, o de nuevo, político, como la gestión de un barrio o del comercio de una zona, utilizando herramientas de comunicación global (redes sociales,…)

    • Se cuestiona y se ve con otros ojos el papel de la tecnología en las transformaciones, y la visión holística (de conjunto entre lo social, cultural, económico o político; donde diversas partes están correlacionadas o interconectadas) se impone en las tareas de análisis en lugar del reduccionismo (tratar de simplificar al extremo las explicaciones de un suceso, de un sistema, un problema…), incluyendo muchas críticas al llamado determinismo tecnológico. Por ejemplo, los medios pasaron de banalizar la tecnología>enaltecer sus posibilidades>cuestionar sus límites, los riesgos, beneficios…

    • Aparecen nuevos temores y temas más profundos, como el de la privacidad frente a esa pervasividad o super presencia de la tecnología en todo

Cuando lo digital se ha vuelto tan ubicuo, se vuelve aburrido para muchos. Y es entonces que hay que tomar nuevas posiciones para entender mejor lo que está ocurriendo, sacar ideas que nos ayuden a innovar y sobre todo avanzar como organizaciones y sociedad.

Retos por trabajar

Viendo todas estas pequeñas tendencias y características que confluyen en lo que viene a llamarse Era posdigital, que no es más que los tiempos en los que vivimos actualmente, queda claro que seguir trabajando desde marcos y estrategias que separan lo on y lo offline, lo digital como rareza y lo físico como el canal importante, es como si estuviéramos en los años 70 operando con tácticas de los años 20.

Por suerte algunas agencias y empresas ya han detectado muchos de estos cambios y actúan en consonancia, como por ejemplo tejiendo estrategias de comunicación o marketing donde lo on y offline está tejido en un único enfoque estratégico, eliminando “costuras” hacia una misma dirección, donde las diferentes tácticas y técnicas difieren en función del canal, ya sea Linkedin, ya sea la radio, ya sea Snapchat, no de si es online o es en físico.

O también la ubicuidad de lo digital y su inserción en tantos recovecos del mundo físico, mediante las tecnologías móviles y el Internet de las Cosas que cada vez se irán normalizando más (esos contadores digitales de la luz, esas Smart Cities…) está ocupando un papel importante en las nuevas transformaciones que están viniendo, o mejor dicho en la evolución de las mismas.

Pero a su vez lo vuelve todo un poco más complicado, sobre todo porque todo lo que había escrito, de cómo actuar y operar en la revolución digital, se tiene que volver a experimentar, revalidar y volver a probar cosas nuevas.

Estamos en una situación de muchas contingencias y futuros posibles, que afectan a muchos más niveles, porque, aunque suene muy repetitivo, lo online y lo offline, lo digital y lo físico están borrando sus fronteras.

He aquí otro ejemplo que apunta a necesitar una revisión del enfoque por completo. Algunas agencias hablaban por un lado de la casi extinción del tráfico orgánico en las redes sociales. Otros expertos insisten en que no existe tal extinción, sólo se ha transformado la manera de socializar. Otros simplemente lo niegan.

Pero poco se está hablando de un proceso de cansancio, aburrimiento o hipernormalización de las propias personas sobre las redes sociales, y las implicaciones que está conllevando: disgregación social y retorno a grupos más cerrados, bajadas de actividad por mes en algunas plataformas y subidas en otras, nuevas rutinas y rituales en las redes sociales clásicas (¿podemos ya llamarlas así?) y tecnologías  que sólo se pueden trazar mediante nuevos métodos de etnografía

Podríamos trazar en más artículos algunos de estos cambios (por eso recomendamos con un 😉 seguirnos en la newsletter para recibir nuestras novedades).

Queda más patente que la transformación digital, volviendo al ámbito empresarial y de organización se vuelve en una inercia en sí misma. Decir que es una obligación entrar en ella quizá es quedarse corto. Simplemente se entra en estos nuevos escenarios y se avanza, o te quedas fuera y en el margen.

Proponemos para este 2017 ir profundizando en este amplio territorio de cambios, ¿hay algún aspecto que te gustaría que cubriéramos?

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