Comenzando por la base: ¿qué son las tendencias?

¿Qué tienen en común que se lleve cada vez más monos de trabajo en la moda femenina, con la transformación de los coworkings en híbridos de Business Centers? ¿Y las nuevas maneras de comunicar vía Instagram con el deshielo de los casquetes polares?

Parece que nada, ¿verdad? O a lo mejor, si nos ponemos creativas, podríamos imaginar relaciones casi imposibles y fascinantes, aunque no veríamos qué tienen que ver. La respuesta en común es que son sistemas y “cosas” (¡reivindiquemos esta palabra, por favor!) con una dinámica, un movimiento a lo largo del tiempo. Están cambiando. Describen un patrón.

Puede parecer pesado arrancar por aquí, pero hay que comenzar la casa por los fundamentos, que se dice, ¿no? Podemos tener en común una misma palabra y tener significados y conotaciones muy diferentes según con quién hablemos o qué contenidos leamos. Por eso creo que es mejor aclarar a qué me refiero desde Conecta Con el Cambio con “tendencias”. Y trataré de hacerlo lo más llevadero posible.

Así que, comencemos: ¿qué es una tendencia?

Por tendencia, como vemos, y dependiendo del sector, nos podemos referir a una u otra cosa, pero todas tienen algo en común: trata del movimiento con una dirección definida que una ‘cosa’ tiene. Por ejemplo, en los estudios de mercado y economía, se refieren a las variaciones de comportamiento de una entidad bursátil o de consumo, con un patrón claro y definido a lo largo del tiempo.

Fuera de la economía, pueden ser desde hábitos colectivos muy concretos (por ejemplo, en llevar una prenda de una forma y color concreto, o dejar de comer carne a nivel masivo), hasta corrientes con expresiones materiales del mundo cultural (no sólo arte, sino también nuevas creencias, nuevas formas de pensamiento…).

Volviendo a la economía, y complicando un poco el asunto (pero lo que mola es jugar bien duro con la teoría para ser superágiles en la práctica) en el fondo una tendencia no existe per se, sino que es la descripción gráfica y de economía mental que se le da a un puñado de datos que parecen tener una relación causal o familiar entre sí, y que por volumen de adopción, o acumulación (dependiendo de la ‘cosa’) vemos que se transforma a lo largo del tiempo, viendo detrás de ello un patrón con direcciones

Así pues, muchísimas cosas de nuestro alrededor pueden ser tendencia o estar inmersos en una, pero en resumen, te podría decir que mi sinónimo favorito sería “proceso”. Un proceso donde participan tanto personas como entidades no humanas (por ejemplo tecnología, instituciones gubernamentales, componentes del clima del planeta… ya ves que es muy abierto).

Hasta aquí parece que en vez de aclarar las cosas, la he liado más. Soy consciente, pero confía en mí, ahora volvemos al tipo de tendencias que solemos pensar en el día a día

tendencia conecta con el cambio
Una representación clasicorra e inventada, super hipotética pero para hacer de ejemplo, de cómo luciría visualmente una tendencia de moda a lo largo del tiempo. Los puntos morados representarían datos de cantidad de gente llevando sudaderas moradas en un país imaginario, a lo largo del tiempo. La fiebre del morado se les pasó rápido…

 

Entonces, ¿de qué hablamos cuando se habla de tendencias?

Cuando hablamos de tendencias, como comentaba en el primer artículo que abría “Conecta Con el Cambio”, mucha gente suele referirse a lo siguiente:

  • Modas de la indumentaria, complementos y estética personal
  • Tendencias cool, guai, molonas, enlazadas con elevar estatus social consiguiendo asociarse con algo que adquiere prestigio y novedad, o bienestar personal, de nuevo relacionado con moda, estilo de vida (lifestyle) que incluye gastronomía, ocio, cuidado y salud preventiva, interiorismo y decoración del hogar…
  • Fads, ‘lo que se lleva’, virales, modas efímeras en cualquier ámbito, tendencias que duran días, semanas o pocos meses y se van, mueren, o mutan en algo nuevo.
  • Ahora ‘ya no se lleva’, pero solía referirse a temas y tópicos que adquieren un interés en redes sociales como Twitter, o en buscadores como Google (Trends)
  • Patrones en economía, mercado, en Big Data o en la base electoral en política

Como ves, depende de por dónde nos movamos, parece a veces que se hablan de cosas muy diferentes. Pero, si nos fijamos, en el fondo, tienen que ver con esa definición común que propongo más arriba.

Está claro que se diferencian según el ámbito, desde el que nos movamos, de nuevo. Si bien es cierto que existen grandes tendencias que se extienden en el globo (más o menos globales), o en el tiempo (que duran literalmente años o incluso superan décadas).

Además, aunque no parezca aquí relevante, influye un poco también que las y los profesionales que gestionan tendencias (para manipularlas y anticiparse a ellas, o para tejer estrategias a partir de ellas), en función del sector y disciplina de la que vienen, utilizan(mos) herramientas y métodos muy, muy diferentes. Sobre todo, un coolhunter del sector moda o interiorismo trabaja totalmente diferente a un analista de inteligencia de negocios.

Aparte, claro está, no existe un analista que sepa de todas las tendencias del mundo, sino que están especializados en una o pocas áreas. Y es que, aunque las tendencias y cambios no entienden de sectores, lo que sí es cierto es que cada sector (incluso los que aun no percibimos que existen formalmente, como el maker), tienen dinámicas y velocidades diferentes y preferirán trabajar a velocidades acordes.

Por ejemplo, la industria de la Moda tiene unas velocidades y ritmos bastante o muy pautados en forma de temporadas y colecciones. En cambio, en tecnología, todo es aparentemente acelerado pero está más constreñido por los ritmos de mercado y negocios.

Por cierto, si me lo permites, a partir de aquí voy a intentar evitar el término coolhunter o coolhunting, genera mucha confusión sobre lo que hacen y hacemos distintos profesionales del análisis del cambio y las tendencias.

Así pues, todas esas definiciones más mainstream de lo que es una tendencia hablan de un aspecto o matiz.

Como lo que pretendo es ayudar y dar las herramientas para dar sentido al entorno, con una necesaria y obligatoria mirada holística (o llámale 360º), partiré siempre desde la base, para después compartir los fundamentos del “escaneo” del entorno de una manera más ágil

 

¿Qué es un cambio? ¿Es una tendencia?

Como es otro concepto que me gusta usar (y le da nombre a este ciclo), y verás que lo uso en muchas ocasiones lo menciono, también está bien explicar qué es. Por cambio entiendo un giro o desviación fuera de lo que era tendencia habitual. Puede ser lento y suavecito, o brusco y disruptivo, o un entremedio

Por ejemplo, si lo habitual entre un grupo de consumidores era preferir productos por unidades, con un embalaje de plástico bonito, y en cuestión de un año, ser substituida la preferencia por packaging de cartón, más sostenible, ahí vemos un cambio. Tanto de tendencia, como de hábitos. Pero a veces no son tan sutiles, esos cambios.

Así pues, una tendencia puede representar un cambio (o mejor dicho, el resultado visible), pero no es lo mismo que cambio. Y hoy en día los cisnes negros están al alza, eventos imprevistos de pequeña escala pero gran impacto. Así que estar preparadas para los embistes de cambios y emergencia de nuevas tendencias es apropiado

 

 

De momento lo dejo aquí, porque esto es el calentamiento. En los próximos artículos seguiremos introduciéndonos en más secretos y técnicas para darle sentido a tu entorno

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